La Argentina y Brasil debatirán todos los temas pendientes

Argentina y Brasil

La negociación incluirá sectores tan diversos como autos, tractores, vino, calzado y golosinasNo será en Brasilia, como quería Brasil. No será luego de que se levanten las trabas al comercio de autos, como quería la Argentina.

Pero finalmente ambos gobiernos comenzarán a negociar el lunes próximo una serie de reclamos pendientes que escalaron en los últimos días hasta convertirse en una de las mayores crisis bilaterales de los últimos años.

La mesa de negociaciones incluirá una larga lista de quejas, que se fue acrecentando en la última semana a medida que la ministra de Industria, Débora Giorgi, y su par brasileño de Desarrollo, Fernando Pimentel , aumentaron el grado de confrontación en sus declaraciones públicas.
Por el lado argentino, la situación de la industria automotriz -Brasil demoró unos 3000 vehículos al imponer licencias no automáticas (LNA) para este rubro- es la más urgente, pero también hay reclamos en vinos, lácteos, aceites, productos químicos y farmacéuticos, entre otros. Los brasileños reclamarán por los casos en los que la Argentina violó el plazo de 60 días fijado por la Organización Mundial del Comercio para las LNA, pero también expresarán su malestar por los obstáculos fitosanitarios que representan las disposiciones del Instituto Nacional de Alimentos (INAL).
La primera ronda de negociaciones tendrá lugar en Buenos Aires. El secretario de Industria, Eduardo Bianchi, y el secretario ejecutivo del Ministerio de Desarrollo brasileño, Alessandro Teixeira, encabezarán dos jornadas de conversaciones acompañados por sus respectivos equipos técnicos. Está previsto que más adelante sea el turno de la cumbre a nivel ministerial.
Ayer al mediodía hubo un primer encuentro preparatorio del que participaron Giorgi, Bianchi y el embajador brasileño en Buenos Aires, Enio Cordeiro. "Tuvimos un encuentro muy positivo y tanto Argentina como Brasil vamos a privilegiar la relación de socios estratégicos", dijo Giorgi al término de las dos horas de encuentro. Y confirmó que la agenda de la reunión entre Bianchi y Teixeira "incluirá todos los temas pendientes tanto puntuales como estructurales", aunque en lo formal estará enmarcada en la comisión de monitoreo del comercio bilateral con Brasil, que debería reunirse con frecuencia mensual.
Medidas en firme
Cordeiro, por su parte, reconoció que "hay buena voluntad" de ambas partes, aunque aclaró que Brasil no eliminará las LNA para autos, como había solicitado Giorgi para sentarse a negociar. Estas medidas están dirigidas a vehículos de todos los orígenes, pero afectan especialmente a la Argentina, que provee a Brasil de más de la mitad de los vehículos importados que se venden en ese mercado. El socio mayor del Mercosur concentra más del 80% de las exportaciones argentinas de autos.
Según declaraciones del embajador brasileño reproducidas por la agencia Reuters, en la reunión con Giorgi ambas partes pidieron llegar a las negociaciones con "gestos de buena voluntad": la Argentina pide normalización del flujo automotor (esto es, rápida tramitación de las LNA) y Brasil quiere facilitar el ingreso al mercado local de calzados, neumáticos y baterías.
Fuentes oficiales en Brasilia indicaron que lo que más molesta al gobierno de Dilma Rousseff son las demoras en la tramitación de las LNA argentinas. "Tenemos información del sector productivo que hay casos de hasta 300 días para conseguir la licencia", indicó un funcionario. El caso de la maquinaria agrícola es uno de los que están al tope de la agenda, aunque también hay quejas por los electrodomésticos y por los retaceos en la entrega de certificados sanitarios en el rubro golosinas.
La Argentina, en tanto, pondrá sobre la mesa una serie de trabas que, según estimó Giorgi, impiden que el país concrete exportaciones por US$ 7000 millones. Allí figuran las nuevas normas técnicas para la venta de aceite de oliva, el sello fiscal para los vinos (ver aparte), la falta de cupo para la leche en polvo, el antidumping a la vajilla de vidrio, las restricciones para el mosto a granel, las presiones del sector privado contra los electrodomésticos argentinos, las normas sanitarias que afectan a los cítricos, la discriminación en el financiamiento a los camiones argentinos y las demoras en el registro de productos agroquímicos, veterinarios y medicamentos.
De todos modos, la mayor preocupación del Gobierno pasa por el déficit estructural en el comercio bilateral de bienes industriales: allí Brasil tuvo en 2010 un superávit de US$ 6300 millones, pese a que en la balanza con todo el mundo sufrió un déficit de US$ 60.000 millones. Autos terminados es el único rubro industrial donde la Argentina tiene superávit bilateral.
VINOS Y ELECTRODOMESTICOS, LAS NUEVAS VICTIMAS
Aunque las trabas al intercambio de autos eclipsaron el resto de los roces comerciales, en los últimos días continuaron apareciendo quejas de diversos sectores productivos por las dificultades para exportar a Brasil. El viernes se conoció que la Argentina había retenido unos 600 contenedores de Whirpool con línea blanca proveniente de Brasil, pese a que la mitad de las ventas de esta firma son productos de origen nacional. Ayer, Bodegas Argentinas, la cámara que agrupa a los productores de vino, denunció que los camiones que llevan sus productos a Brasil están sufriendo mayores demoras desde el jueves pasado. "No es un freno, pero la exportación ha sido demorada", confirmó a La Nacion Juan Carlos Pina, gerente general de la cámara.
CLAVES
Negociaciones : el secretario de Industria, Eduardo Bianchi, y su par brasileño, Alessandro Teixeira, entablarán el lunes y el martes próximos en Buenos Aires dos jornadas de negociaciones con el fin de comenzar a resolver una larga lista de reclamos pendientes en el comercio bilateral.
Preliminar : la ministra de Industria, Débora Giorgi, recibió ayer al embajador brasileño, Enio Cordeiro, con quien coincidió en que ambos gobiernos deberán dar muestras de "buena voluntad" antes del inicio de las conversaciones. El Gobierno reclama que se liberen las exportaciones de autos argentinos a Brasil.
La otra parte : el malestar del gobierno de Dilma Rousseff está vinculado con las demoras argentinas en la tramitación de las licencias no automáticas para la importación de productos de origen brasileño. Denuncian que hay casos de hasta 300 días de demora, cuando la OMC pone un plazo máximo de 60.
Temas pendientes : la Argentina sumará a las discusiones algunos reclamos pendientes que afectan a los sectores de vinos, lácteos, aceites, medicamentos y electrodomésticos.
Autor: Oliver Galak - LA NACION
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