Las empresas y la flexibilidad laboral

flexibilidad laboralSe entiende por flexibilidad laboral aquel punto de encuentro entre las necesidades de los profesionales de la plantilla con el cumplimiento de los objetivos de las compañías.

Pero, ¿cuáles son los pros y los contras de esta forma de trabajar?

Entre sus ventajas, todos los expertos destacan el ahorro de espacio para la empresa; la sostenibilidad; la mejora en la productividad; un reclamo para atraer y retener el talento; y una manera de evaluar el nivel de responsabilidad laboral de los colaboradores y la organización.

Para Philippe Jiménez, country manager de Regus España, “el modelo de oficina actual no funciona por inflexible, caro e improductivo. De media, el 50% del espacio de trabajo está inutilizado la mayor parte del día.

El trabajo flexible reduce esta ineficacia”. Sin embargo, no todas las compañías están preparadas para adoptar esta estrategia de gestión.

Sergio Hinchado, director comercial de Hays, asegura que “este método requiere madurez por parte de los empleados y también de los mandos intermedios que, en ocasiones, temen perder el control de sus equipos”.

Si una organización está convencida de que el cambio hacia una mayor flexibilización es el correcto, debe dar unos pasos concretos. Juan Diego Casas, executive director de Michael Page, los resume en tres: “Estudiar las necesidades de la compañía (horarios, retribución, etcétera); compartir ese estudio previo con los trabajadores para entender el grado de madurez de la plantilla; y hacer un modelo logístico y económico de la implementación del plan”.

El trabajo flexible no sólo mejora la productividad y facilita a los trabajadores una mejor conciliación de su vida laboral y su día a día personal. También es una forma de atraer y retener talento.

El proceso, no obstante, no termina aquí. Casas apunta que tras estos primeros pasos hay que dibujar un modelo a largo plazo en el que se prevean las consecuencias del cambio para el negocio y, a partir de ahí, comunicarlo al personal poniendo unas pautas y unos límites.

El cambio

El country manager de Regus asegura que no se puede llevar a cabo ningún cambio de este tipo si no se involucran tres figuras clave de la empresa: “El director de recursos humanos, que es quien debe preparar a los diferentes agentes de la organización informándoles, formándoles y comunicando las modificaciones; el departamento tecnológico, que será el que ofrezca las herramientas necesarias para tal fin; y el departamento que se encarga de la gestión del espacio de trabajo, que debe rediseñar y ordenar el escenario laboral conforme a las nuevas necesidades”.

La flexibilidad puede ahorrarle a la empresa entre un 30% y un 40% del coste de las instalaciones. No sólo eso. Según el informe Flexibility drives profitability, elaborado por Regus, la mayoría de los altos cargos y presidentes de empresas de todo el mundo señalan una relación directa entre las prácticas de trabajo flexible y productividad (72%); y en el 68% de los casos, las compañías declaran que el trabajo flexible les ha proporcionado mayores ingresos.

La consejera delegada de Yahoo!, Marissa Mayer, desterró el teletrabajo de su empresa. Para que funcione este modelo, tanto el trabajador como la organización tienen que confiar en sus capacidades.

Para el colaborador, además, ésta es una prueba para demostrar su valía en la empresa y para encontrar el punto de equilibrio entre su vida personal y profesional.

Pautas para ser más flexible

-Ser receptivo. Es importante aprender a escuchar y asimilar toda la información que facilita el responsable del equipo. También es esencial prestar atención a las recomendaciones que se hagan, no tomárselas como una ofensa y saber redirigir tu comportamiento para buscar siempre la mejora.

-Hacer del prueba-error una dinámica de trabajo. Una de las claves de la flexibilidad es cambiar con rapidez el método de trabajo. Hay que salir de la zona de confort que nos proporciona la rutina y afrontar los cambios sin miedo. Poner en práctica nuevas estrategias y metodologías es una experiencia que enriquece la trayectoria profesional. El error se debe afrontar como un punto y aparte y no como un punto y final.

-Perder el miedo a hablar.Si quieres que se tenga en cuenta tu opinión, el primer paso es alzar la voz. Hay que saber expresar claramente nuestras opiniones. 

-Aprender a decir no. Ser flexible no significa aceptar sin más todo lo que te piden que hagas. Hay situaciones en las que hay que saber negarse. Lo importante es conocer tus límites y explicar las causas por las que no se puede atender la petición. Siempre es mejor un “no” que incumplir una tarea con la que te has comprometido.

-Tener un lugar de trabajo adecuado. Es esencial construirse un entorno laboral apropiado y diseñar un horario que permita dar lo mejor de ti mismo. Eso sí, la empresa debe proporcionarte las herramientas oportunas, como el soporte técnico conveniente.

Fuente:expansion.com

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